Un nuevo mapa para el departamento, con sello local en el control de cuentas
El jefe comunal de Mayú Sumaj, Fabián Flores, se impuso por mayoría frente a la opción impulsada por el juecismo y el PRO. Con el mandato vencido del capillense Fabricio Díaz, el nuevo esquema regional busca contener las fracturas territoriales, mientras que el actual intendente de Capilla del Monte, Santiago Arenas, ocupará un lugar clave en la revisión de cuentas.
La rosca política en el Valle de Punilla sumó un nuevo capítulo institucional que reconfigura las fuerzas del departamento. En una votación que expuso los alineamientos territoriales de cada intendente, el jefe comunal de Mayú Sumaj, Fabián Flores, fue consagrado como el nuevo presidente de la Comunidad Regional Punilla por los próximos dos años. El recambio, concretado tras una asamblea en la sede de La Falda, marca el fin del mandato del exintendente de Capilla del Monte, Fabricio Díaz, y abre una etapa donde el oficialismo regional intentará suturar las heridas de la interna frente a las amenazas de ruptura de algunos municipios.
Para Capilla del Monte, la renovación de autoridades implica mantener un pie firme dentro de la mesa de decisiones del estratégico ente punillense: el actual intendente de la localidad, Santiago Arenas (mencionado en las actas como Arenas Diez), fue designado como integrante de la estratégica Comisión Revisora de Cuentas, un puesto clave para vigilar el flujo de recursos en la articulación entre los municipios, las comunas y el Gobierno provincial.
Votos, abstenciones y el fantasma de la fractura
El debate formal comenzó pasadas las 18. La rosca previa se tradujo rápidamente en dos mociones contrapuestas que midieron las lealtades en el territorio. Por un lado, el legislador departamental Walter Gispert propuso al intendente de Valle Hermoso, Daniel Spadoni —una jugada con sintonía en el armado de Juntos por el Cambio—. Por el otro, el intendente de San Antonio de Arredondo, Ariel Moyano, plantó la postulación de Flores, que finalmente se alzó con el triunfo gracias al respaldo mayoritario de los jefes comunales.
La votación dejó expuestas las costuras de la oposición local. La propuesta de Spadoni apenas cosechó el apoyo del intendente de La Falda, el radical Javier Dieminger, y terminó diluyéndose con la llamativa abstención del propio Spadoni, un gesto que en los pasillos del ente leyeron como una admisión de la derrota antes del conteo final.
Sin embargo, el dato político de la jornada estuvo marcado por las ausencias con peso propio. El intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, pegó el faltazo a la cita en La Falda. Según trascendió, el mandatario coscoíno aspiraba a conducir los hilos de la Comunidad Regional, pero al verse cercado por la falta de avales prefirió el vacío institucional. La tensión es alta: Cardinali ya deslizó la posibilidad de que Cosquín rompa lanzas y abandone el ente regional, una decisión drástica que, de concretarse, deberá pasar por el filtro del Concejo Deliberante de su ciudad.
El nuevo organigrama punillense
Con la soga al cuello de la unidad, Flores intentó bajar los decibeles tras la jura. “Esta es la casa de todos los intendentes y jefes comunales de Punilla. Vamos a entablar un diálogo profundo para llevar adelante políticas que beneficien a cada gestión”, ensayó el flamante presidente, buscando tender puentes hacia los sectores disidentes y los ausentes.
La nueva arquitectura de poder de la Comunidad Regional quedó distribuida con lógica de equilibrio de comunas grandes y chicas:
Vicepresidencia Primera: Jorge Soria (Intendente de Villa Giardino).
Vicepresidencia Primera Alterna: Maricel Sánchez (Jefa comunal de Charbonier).
Vicepresidencia Segunda: Pablo Testa (Intendente de Huerta Grande, o Paulo Tesio de Icho Cruz, según las actas cruzadas).
Secretaría y Prosecretaría: Pablo Alicio (La Cumbre) y Carla Bruno (Cabalango).
Tesorería: Silvia Rocchietti (Santa María de Punilla / San Marcos Sierras) junto a Laura Suárez (Estancia Vieja).
Comisión Revisora de Cuentas: Daniel Mainardi (Tala Huasi), Ana Gaitán (Cuesta Blanca) y Santiago Arenas (Capilla del Monte).
La nueva conducción asume el desafío inmediato de gestionar un territorio cruzado por las urgencias económicas y las demandas de infraestructura, en un tablero donde el diálogo con el Centro Cívico cordobés requerirá de un bloque sin fisuras, algo que hoy Punilla todavía debe demostrar que tiene.