Tras dos meses de acefalía y mandatos vencidos, la Comunidad Regional intenta normalizar su conducción. La disputa entre el caserismo y el intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, expone las grietas de un departamento clave en el armado provincial.
El Valle de Punilla se convirtió en el escenario de una novela política que, este jueves a las 18, pretende escribir su capítulo final —o al menos el cierre de una temporada cargada de reproches—. La Comunidad Regional Punilla se reunirá para elegir al sucesor de Fabricio Díaz, quien dejó la presidencia (y la intendencia de Capilla del Monte) para mudarse a los despachos del gabinete de Martín Llaryora, dejando atrás un organismo con mandato vencido y una interna crujiente.
El asado que rompió todo
La calma chicha en las sierras se terminó semanas atrás, durante un asado político que funcionó como un simulacro de urna. Allí, bajo el ala del exsenador Carlos Caserio, el nombre de Fabián Flores (Mayu Sumaj) recogió las adhesiones necesarias para perfilarse como el heredero natural. Sin embargo, lo que para unos fue "consenso", para Raúl Cardinali, el intendente de Cosquín, fue una emboscada.
Cardinali, que aspiraba a conducir el organismo, se siente hoy el protagonista de una "traición". En su entorno no ahorran críticas hacia Caserio, a quien acusan de haber pactado la silla presidencial con Flores mucho antes de que se repartieran los cubiertos en aquel encuentro informal. El enojo del coscoíno es tal que ha dejado trascender una amenaza de ruptura institucional: retirar a la Capital del Folklore de la Comunidad Regional mediante una ordenanza municipal.
Postales de la fractura
La tensión no se quedó entre cuatro paredes. La reciente visita de Axel Kicillof a Cosquín, para la firma de convenios culturales, terminó siendo el espejo de esta distancia. Mientras Cardinali se esforzaba por mostrarse como el anfitrión exclusivo del gobernador bonaerense —buscando una validación de poder externo frente al vacío interno—, la frialdad con el sector de Caserio fue el dato político que nadie pudo ocultar.
Ni siquiera la figura de Kicillof, referente nacional del espacio, logró oficiar de puente en una interna donde los gestos pesaron más que las firmas.
El día de las definiciones
La convocatoria de hoy es simple: quórum, voto y asunción. En el peronismo departamental aseguran que Flores tiene los números blindados. La duda que sobrevuela la asamblea es qué papel jugará Cardinali:
¿Someterá su candidatura a una derrota segura para marcar territorio?
¿Dará el portazo final profundizando su aislamiento en el PJ punillense?
Detrás de la formalidad de elegir a un presidente para coordinar políticas regionales, lo que se dirime es el reordenamiento del mapa político de un departamento que suele ser termómetro de las tensiones provinciales. En Punilla, pase lo que pase esta tarde, la tregua parece ser una palabra que no figura en el orden del día.