El hallazgo de dos personas sin vida a la vera de las vías del Tren de las Sierras, a pocos metros de la terminal de ómnibus de La Falda, conmocionó a los vecinos de la región y abrió una compleja investigación judicial. En las primeras horas, el silencio oficial y las particulares características del lugar desataron una ola de especulaciones en las redes sociales. La comunidad local se mostró profundamente desconfiada ante la teoría de un simple accidente, alimentando hipótesis que iban desde el ajuste de cuentas hasta el descarte intencional de cuerpos.
El principal argumento de los vecinos para sospechar de un homicidio radicaba en la baja velocidad y el constante uso de la bocina que caracterizan a esta formación ferroviaria, lo que hacía inverosímil para muchos que dos personas no pudieran esquivar el impacto. Esta desconfianza escaló rápidamente en internet, donde se cuestionó con dureza tanto la falta de información temprana como la labor de los medios de comunicación. Ante el vacío de certezas, la opinión pública local asumió de inmediato que las víctimas ya estaban muertas antes de ser arrolladas.
Sin embargo, el avance de la Policía Judicial y los resultados preliminares de la autopsia dispuesta por la fiscal Paula Kelm dieron un giro drástico al caso al descartar cualquier signo de violencia previa. Los informes forenses determinaron de forma científica que ambos hombres fallecieron a causa de múltiples traumatismos directamente compatibles con el impacto del tren. Con este dato técnico, la hipótesis del crimen y el encubrimiento quedó descartada, redirigiendo los esfuerzos de la Fiscalía hacia la mecánica de un trágico accidente.
Actualmente, la investigación se concentra en determinar por qué las víctimas no reaccionaron ante la aproximación de la formación. Las autoridades analizan los bolsos y cartones encontrados en el lugar, bajo la sospecha de que se trataba de personas en situación de vulnerabilidad que dormían sobre el trazado, mientras se aguardan los resultados toxicológicos y el peritaje de la cámara frontal del tren. En tanto, el debate social se desplazó hacia el reclamo por mayor seguridad, controles y señalización en un sector ferroviario que los vecinos denuncian como completamente expuesto y abandonado.