Mientras el cordobesismo derrocha marketing turístico y asfalto electoral en la capital provincial, en Capilla del Monte los vecinos padecen la desidia de una gestión local alineada con el ajuste. Radiografía de un pueblo turístico librado a la intemperie policial, entre el avance del narcomenudeo y el grito de las barriadas. Por David Elías El cerro Uritorco ya no es lo único que genera misterio en Capilla del Monte. Ahora, la gran incógnita para los más de 16 mil habitantes de esta localidad del norte de Punilla es saber si al regresar a sus hogares conservarán sus pertenencias o si entrarán a formar parte de la abultada y silenciada estadística delictiva de la región. En los últimos 30 días, lo que el gobierno provincial de Martín Llaryora insiste en catalogar como "delitos estacionales" o meras "percepciones", se tradujo en una seguidilla de casi veinte robos calificados bajo la modalidad de escruche, asaltos a comercios periféricos y el despojo cotidiano...