Descontrol en la facturación, cobros indebidos y la respuesta burocrática de la Cooperativa. Los usuarios denuncian la falta de resúmenes y deudas fantasmas tras el desplazamiento del ente municipal EMOSS.
Por David
A poco más de un mes de que el municipio de Capilla del Monte formalizara el traspaso del servicio de agua y saneamiento a manos de la Cooperativa Integral (La Coopi), el escenario dista mucho de la prometida eficiencia. La salida del Ente Municipal de Obras y Servicios Sanitarios (EMOSS) —justificada en su momento por la asfixia financiera de la comuna— no trajo soluciones, sino un tendal de desajustes administrativos que hoy pagan los usuarios. Vecinos y vecinas de la localidad del Valle de Punilla denuncian una ola de cobros indebidos, pagos que "desaparecen" del sistema informático y una preocupante falta de canales claros de atención.
La desprolijidad en la transición golpea directo al bolsillo popular. En los últimos días, las quejas se multiplicaron ante la imposibilidad de abonar las cuotas a término porque, según argumentan en las ventanillas, "todavía no está confeccionado el resumen". El absurdo burocrático llega al extremo en los barrios periféricos: a decenas de hogares les liquidaron el cobro del servicio de cloacas a pesar de que sus manzanas ni siquiera cuentan con la infraestructura básica de saneamiento.
"Fui a reclamar y me dijeron, casi con ligereza, que había sido un error de facturación y que tengo que hacer el trámite de forma presencial", relató una vecina en la puerta de la sede cooperativa, sintetizando el malestar generalizado por tener que perder horas de trabajo para corregir fallas ajenas.
Otro de los puntos críticos de la gestión cooperativa radica en el bache de información tras el recambio institucional. Aquellos contribuyentes que pagaron sus boletas en Rapipago o en las propias cajas municipales durante las últimas semanas de EMOSS se encontraron con que esos montos no fueron acreditados en la nueva base de datos. Ante la incertidumbre, la respuesta informal de los empleados roza el desparpajo: recomiendan fotocopiar los tickets porque la tinta térmica se borra con los días. Quien pierde el papel, queda expuesto a la acumulación de intereses o a la amenaza latente del corte de suministro.
Desde la conducción de La Coopi optaron por una estrategia de baja intensidad: apenas unos comunicados en redes sociales instando a los damnificados a acercarse a revisar su situación caso por caso. Hasta el momento, no existió ninguna voz oficial que asuma la magnitud del problema ni que plantee un plan de contingencia general para los usuarios afectados. Mientras las deficiencias en el suministro de agua persisten, el malestar social escala en las calles y en las redes, exigiendo que el acceso a un derecho esencial no quede atrapado en el laberinto de la ineficiencia privada o el descuido estatal.