La postal se repite en cada fin de semana largo sobre la Ruta 38: un hormiguero de autos, colectivos interurbanos y el clásico paisaje de las sierras cordobesas recortándose al fondo. Sin embargo, detrás del entusiasmo de las gacetillas oficiales que suelen celebrar un presunto "éxito turístico", la realidad económica del Valle de Punilla —y en particular de Capilla del Monte— exhibe las costuras de un modelo de consumo en franca retirada. La paradoja de la época es tan nítida como cruel: las calles desbordan de visitantes, pero las cajas registradoras y las planillas de los hoteles tradicionales permanecen en rojo. Las estadísticas de las cámaras del sector no mienten, aunque el discurso oficial intente matizarlas. Mientras el promedio de ocupación en la provincia de Córdoba oscila entre un moderado 60 y 75 por ciento, Capilla del Monte apenas rasguña un techo de entre el 50 y el 65 por ciento en las fechas comerciales más fuertes. Esa brecha, que en la fri...